Alejandro Iglesias, ex GH 2011 con su nuevo cuerpo: “Sacarme los pechos me cambió la vida”

La vida de Alejandro Iglesias (27) dio un vuelco en 365 días. Y es que hace casi exactamente un año estaba por ingresar a la casa de Gran Hermano. Allá por diciembre de 2010 era uno más de los chicos que querían entrar a la casa más famosa para cumplir su sueño. Un sueño que se le fue cumpliendo de a poco. Hoy Alejandro ya tiene su DNI masculino, pudo realizarse la operación para quitarse el tejido mamario y espera con ansias los primeros días de 2012 para finalmente realizarse la reasignación de sexo con la prótesis peneana que terminará de completar su sueño.

El ex participante de GH 2011 se animó a posar por primera vez ante una cámara tras su operación. Y lo hizo con Ciudad.com. Además, compartió un material de su intimidad: sus fotos con el torso desnudo, antes de pasar por el quirófano.

Luego de jugar a ser modelo por unas horas, Alejandro habló de su presente, su dolorosa felicidad (un oxímoron que define su realidad), sus sueños y el deseo de ser padre.

-¿Cómo te sentiste en tu primera sesión de fotos sexies?

-Es primera vez que hago una producción así. Me sentí cómodo, sin pudor. Trataba de trabar un poco los músculos y pedí un poco de Photoshop (risas). Me gusta el gimnasio, pero ahora no estoy pudiendo ir mucho. Me gustaría cuidarme, ¡una vez que puedo mostrar!

-¿Por qué esa obsesión con el cuerpo?

-En realidad tengo un poco de obsesión con el pecho. En el gimnasio es lo que más hago. Levanto hasta 30 kilogramos de cada lado en pecho plano.

-¿Cómo fue el cambio de un año a la fecha? Antes no te animabas a sacarte la remera para meterte a la pileta de Gran Hermano y ahora…

-Te cambia la vida sacarte los pechos. Te diría que es la parte más importante para un chico transexual. Hace poquitos días estuve en el Congreso por la media sanción de la Ley de Identidad de género y ese día había muchos chicos fajados. Eso te frustra mucho, se pelean con sus parejas y casi todo tiene que ver con lo físico. Ahí pude ver a muchos que, con frío o calor, usan la faja con dos remeras arriba. Yo todo eso lo viví, te re deprime, te pone re mal.

-¿Cómo te sentís hoy con tu cuerpo?

-¡De diez! Falta la operación en la que me van a poner la prótesis. Pero todo va viento en popa, quizás me pueda operar en diciembre o enero. Hay un modelo nuevo de prótesis recubierta con antibióticos y es más segura y más práctica.

-¿Qué otras cosas ocupan tu presente?

-Y, más allá de todo lo bueno a nivel físico, me están pasando cosas difíciles, como lo de Quita (la señora de 73 años con la que vivo) que no anda bien de salud y yo me estoy haciendo cargo. Además, todavía no tengo laburo. Está bastante difícil. Hay días que me agarra la loca y pienso “No llego a fin de mes, ¿qué hago?”, pero nos estamos manejando como podemos. Lo bueno es que si a mí me pasaba esto antes, me metía en la habitación. En cambio ahora me dan más ganas de pedir, buscar laburo.

-¿Cuáles son tus proyectos laborales?

-Vamos a empezar a trabajar con grupos transexuales de ATTTA (Area Trans Masculinos), pero ahora fundamentalmente vamos a incorporar a los trans masculinos que cobraron visibilidad a raíz de mi caso. Vamos a hacer reuniones, meter amparos y todo lo que ayude. Yo ya tengo mi DNI masculino, pero ahora vamos por más, a ayudar a los demás chicos. Me encantaría trabajar de esto. Dar charlas, ir a congresos de psicología, hay mucho para hablar. Además el 12 de diciembre sale mi libro Dos cuerpos, un alma en todas las librerías y quioscos. Es un aporte psicológico, es muy fuerte. Es sobre mi historia. El prólogo me lo hizo Roberto Piazza, lo cual es un orgullo para mí. Es una autobiografía en la que revivo el camino que tuve que pasar para cambiar físicamente y adecuarme a mis sentimientos. Además hay fotos familiares y mucha información.

-¿Seguís de novio con Micaela?

-Sí, sigo de novio. Estamos muy bien.

-¿Ya hablan de casamiento?

-Por ahora no pensamos en casarnos, nos llevamos muy bien. Nos matamos de la risa, pero todo tranqui. Ella tiene 18 años.

-¿Soñás con tener hijos?

-Sí, claro que sueño con tener hijos, sé que en algún momento se dará. Lo hablamos con Micaela, pero hasta ahí nomás. Primero me gustaría tener mi casa.

-¿Estás mirando GH 2012?

-La verdad que no lo veo porque me aburre. Lo miro un poquito y ya lo cambio. Estoy muy a full y no me prendo con otras cosas. Gracias a Dios, lo que me quedó de positivo de GH es que encontré a un grupo muy bueno. Lo que vivimos no se olvida más.

Entrevista Dave Matthews

Dos años después de su primera visita a la Argentina, para el Pepsi Music 2008, la DMB (Dave Matthews Band), creada en Chalottesville en 1991, vuelve a Buenos Aires, para actuar esta noche en el Luna Park. “Estoy fascinado con la idea de viajar a tocar nuevamente allí, con nuestro propio circo. Así podemos tocar el tiempo que queramos. Dos horas y media, tres o más”, le adelantó el líder de la banda, Dave Matthews, a Clarín , días atrás, desde su casa en Virginia.

¿Qué recuerdos tenés de aquella presentación, donde sufrieron un breve corte de energía? Fue cómico, porque como todo se apagó y el sonido desapareció, decidí bajar hasta las vallas para saludar a la gente. Entonces, una chica con cara de enojada, me increpó: “Yo no vine a saludarte, vine a escuchar la música que tocás.” (Se ríe) Espero que después le hayan explicado que se había cortado la luz. Pero, al margen del percance, fue un gran show. Muy interesante, porque es llamativo lo que sucede con los públicos, tan diferentes según el lugar. Allí encontramos un público muy físico, que bailaba, que hacía ruido, pero que evidentemente también prestaba atención a lo que estaba sonando.

Por entonces, hacía muy poco que había muerto LeRoi Moore, saxofonista de la DMB desde sus comienzos. ¿Cómo evolucionó la banda tras esa desgracia? Cuando él murió, yo perdí a mi amigo, que mientras se rehabilitaba de su accidente estaba obsesionado por ponerse en forma para el tour por Brasil y Argentina. “Yo estaré bien para viajar”, repetía. Entonces, cuando tocamos por primera vez sin LeRoi, en Buenos Aires, sentimos profundamente su ausencia. Pero la banda fue un buen lugar de contención emocional para nosotros. Su muerte fortaleció nuestros vínculos y nuestra devoción por la música.

Tras la gira van a parar por un tiempo. ¿Por qué justo ahora? Hemos trabajado sin parar durante 20 años. Y ya está muy bien. Amamos este trabajo. Antes, cinco, diez o quince años atrás, yo quizá pensé en tomarme un tiempo fuera de la banda, pero sabía que eso podía destruirla. En cambio ahora, la fuerza de nuestros vínculos, de nuestra música y del compromiso que cada uno de nosotros tiene para con los demás integrantes del grupo está en el momento más alto de nuestra vida. Es un buen momento para tomarnos un año.

¿No es una manera de darse por primera vez un tiempo para hacer el duelo por la pérdida de LeRoi? Una de las razones por las cuales la banda siguió tocando después de 2008, fue justamente su muerte. Más allá de que él hubiera querido que siguiéramos, había una necesidad de no separarnos en ese momento. Habría sido difícil volver. Ahora, creo que tendré la posibilidad de pensar no sólo acerca de LeRoi -mi querido amigo-, sino de pensar también más allá de la banda, en la música, la composición.

En 2008, Barack Obama estaba a punto de asumir. ¿Cuál es tu opinión de su gestión? No puedo negar que estoy un poco decepcionado. Pero la decepción es relativa. En este país, los grandes medios, como Fox y CNN son muy deshonestos. No mienten abiertamente, pero editan la realidad de tal manera que terminan difundiendo una mentira. Este país está muy enojado. La derecha, aquí, está muy enojada, en pie de guerra. Y aunque Obama enfrenta terribles presiones, eso no impide yo que quiera que él también se enoje y diga que estas compañías son mentirosas, y que están promoviendo el enfrentamiento entre la gente. Pero, los políticos son tan grotescamente negados para debatir, conversar, ponerse de acuerdo, que es muy difícil lograr que algo suceda. Y ver eso me deprime. Creo que Obama está trabajando duramente para que las cosas mejoren. Pero creo que no se mete como debiera con todo ese montón de mierda. Espero que en los próximos dos años uno pueda ver que algunas cosas al fin se han hecho.

Algo más acerca del concierto: ¿Ya sabés cuál será el repertorio, o lo vas a decidir tres horas antes de salir a tocar? No. Puede que lo haga dos horas antes. O una.

Toti Pasman: “Siempre fui maradoniano”. Por Cristian H. Savio

Creelo, Pasman escribe!

“‘Revancha’ no es una mala palabra”. Concretada la eliminación argentina en Sudáfrica 2010 con el 0-4 ante Alemania, Juan Carlos “Toti” Pasman sintió “cierto alivio”, confiesa. Y puso en marcha aquel 3 de julio su “revancha” personal contra Diego Maradona, materializada en su primer libro: “La tenés adentro”. No podía haber sido otro el título. Abogado y periodista deportivo, Pasman se apropió de la frase que Maradona le espetó en aquella conferencia de prensa en el Centenario de Montevideo en octubre pasado y, tras sufrirla en carne propia durante 9 meses, bautizó con ella a su flamante criatura: más de 200 páginas en las que, con un registro más propio de la oralidad, una narrativa confusa y muchos errores de puntuación que el autor atribuye a cuestiones de impresión —“lo releí varias veces antes de que se imprimiera”, asegura— recorre el ciclo de Maradona al frente del Seleccionado.

El libro, editado por Pluma & Papel, salió la semana pasada y agotó sus 8.000 ejemplares, por lo cual habrá una segunda edición. Pasman no sólo usufructuó su rol de “enemigo” del técnico durante el Mundial, con un protagonismo inusitado en la cobertura del canal América: con gran oportunismo, ahora le saca el jugo a la derrota del equipo. Pero no solamente ataca al astro, sino también a Julio Grondona y al Gobierno, en tiempos en los que el empresario mendocino Daniel Vila, propietario de América, planea ir por la presidencia de la AFA.

Pasman asegura que siempre fue un maradoniano, que de chico no se perdía un solo partido del 10 que se televisara, tenía sus pósteres en la habitación y que la tarde del gol a los ingleses en México ‘86 se fue con su padre y su mejor amigo a celebrar al Obelisco. “Después vinieron cosas que hicieron que la imagen de ídolo se me empezara a derrumbar un poco. Está bien que no tiene que ser un modelo, pero cuando idealizás tanto a alguien y ves la otra faceta, no te gusta”, señala. Y recuerda que en sus primeros años de periodista deportivo soportó más de una guardia sin lograr que Maradona lo atendiera.  

¿Cuándo surgió la idea del libro?

En enero, de vacaciones con mi hija, tomando sol en Pinamar. Estaba muy fresco todavía lo del Centenario, y sentía mucha repercusión en la gente de lo que había pasado en aquella conferencia de prensa, para bien o para mal. Me dije: “¿Cómo aprovecho toda esta energía producida mediáticamente?”. Porque sin quererlo me convertí en un protagonista importante. Siempre tuve el sueño de escribir un libro, ahora tenía qué contar: la etapa Maradona, un proyecto que no podría terminar bien por cómo había empezado. Como técnico no me convencía, y el equipo menos. Durante 6 meses busqué datos y hablé con mucha gente. No digo que hice una “investigación” porque después me reprochan como a (Luis) Majul. Antes del Mundial tenía escrita toda la primera parte, y cada día en Sudáfrica volvía del entrenamiento y escribía.

En el libro dice que no lo hace con ánimo de revanchismo, pero ese título, y la frase final, “Esta vez, Diego, la tenés adentro”, se orientan en ese sentido.

Es mi respuesta a Maradona. Decirle claramente: “El que la ‘tiene adentro’ sos vos”. Si querés ponerle la palabra “revancha”, bueno, ponésela. Hay una diferencia sutil entre “respuesta” y “revancha”. Pero “revancha” tampoco me parece mala palabra.

¿Considera que hay un antes y un después de su vida tras del exabrupto de Maradona?

Sí y no. En el Mundial 2006, Mariana Fabbiani me hizo sacar la remera y tuvo repercusión en ese momento; más positiva, porque volví de Alemania convertido en sex symbol de RSM. Eso me hizo más conocido en un ambiente donde no me conocía nadie. Yo laburaba desde 1996. Esto de Maradona me dio más notoriedad. Está claro que fue más fuerte y que va a ser una bisagra en mi carrera. Pero, a la larga, va a quedar como una anécdota. Ahora terminó, Maradona no es más técnico y yo sigo laburando de periodista, y me di el gusto de escribir un libro.

¿Usted puede llegar a entender por qué Maradona le dijo eso?

Lo tengo muy claro: yo había sido duro, me hago cargo de cada cosa que dije de la Selección, nunca vi una Selección jugar tan horriblemente de local como con Colombia, y lo sostengo. Y las hijas me apuntaron, Dalma y Gianinna le contaban quiénes lo criticaban, y como fui el primer periodista conocido que preguntó en la conferencia del Centenario, me dijo aquello.

¿Le pidió disculpas?

Nunca, y me hubiese gustado ese gesto.

¿Disfrutó, padeció o usufructuó el rol de “enemigo” de Maradona?

El rol periodístico lo disfruté. No voy a ser hipócrita: yo sabía que tenía un lugar importante en la cobertura del Mundial, me pareció que debía seguir preguntando lo que creyera justo, no por cumplir el rol de enemigo. Esa parte la disfruté. Padecí en el Mundial con muchos hinchas, no era grato, me “comía” puteadas, gastadas. Ser el antipatria, el hereje, pero no me siento así, amo la Selección. Es el laburo de periodista ir más allá del hincha.

¿Qué hubiera pasado si ganábamos el Mundial?

Hubiese quedado como el hazmerreír del país. Pero hubiese seguido laburando de periodista. Los resultados me dieron la razón. Claro que si se destapaba como gran entrenador lo hubiese reconocido, le habría dicho: “Me tapaste la boca”.

Tras la primera rueda, con tres victorias, usted tuvo cierta actitud de reconocimiento.

Sí, no voy a ser necio. Le reconocí algunas cosas, como el ingreso de Agüero contra Corea del Sur, que cambió el partido; y su trabajo en jugadas preparadas como el gol de Heinze a Nigeria. No da para decir que es un fenómeno, pero reconocí esos aciertos, y hubiese reconocido otras cosas.

En el fondo, ¿no se sintió aliviado después de la derrota contra Alemania?

Debo reconocer que, por todo lo que estaba viviendo, que me pegaban de todos lados, me gastaba la mayoría, sentí alivio, tranquilidad. Lo reconozco. No me parece mal, soy un ser  humano con emociones, sentimientos. Pero nunca quiero que pierda la Selección, y menos como perdió. Se puede perder más dignamente, pero lo de Ciudad del Cabo fue humillante.

Pero volviendo al libro del Toti Pasman, que es la impresentabilidad que nos compete ésta vez, la sinópsis de la contratapa dice lo siguiente

Este libro pasa revista con profundidad y ojo de halcón a los convulsionados 21 meses que transcurrieron desde la asunción a la debacle de Diego Armando Maradona como entrenador argentino. Las intrigas, las historias ocultas y la trama secreta de este polémico período presentada por el periodista que se animó a enfrentar al mito, los comentarios socarrones y las campañas de difamación personal en nombre de la verdad. Sin esconderse y sin concesiones, poniendo la cara día a día en cada entrenamiento y conferencia de prensa, enfrentándose a los que le dieron la espalda y le cerraron las puertas, comprometido pura y exclusivamente con su verdad. En este racconto lo que nadie se atrevió a decir de como llegó Diego al poder y con qué apoyo, las capitulaciones, las traiciones y transas que debió librar desde los Juegos Olímpicos de Beijing hasta Sudáfrica 2010. Los intereses deportivos y políticos de su designación. El papel de los Kirchner. Sus peleas con Riquelme y Bilardo. El boicot a Basile. La relación con la barra oficial de la Selección y las sospechas que despertaron más de cien jugadores convocados en menos de dos años. El manejo del poder de la AFA a través de su rey: Julio Humberto Grondona, sus aliados y sus enemigos, el peso de su familia. Por qué el Jefe decidió que Maradona y Bilardo condujeran esta etapa. Esta es la historia de cómo el mejor jugador de todos los tiempos arriesgó su deidad y se puso el buzo de DT. Cómo no pudo y no supo aprovechar la ventaja de contar con el mejor jugador del mundo. El papel de Verón y Heinze. Una etapa corta pero tristemente inolvidable, con derrotas como el 1-6 en La Paz, el 1-3 en Rosario con Brasil o el 0-4 frente a Alemania en el Mundial. La biografía de un sueño colectivo, de cómo un país se ilusionó con tener al Dios del fútbol a sus riendas y terminó en una oprobiosa pesadilla, con un retroceso de 36 años. Es la narración, análisis y descripción de por qué Grondona y Maradona nos llevaron a un nuevo fracaso. Todo lo que Juan Carlos Pasman tenía adentro.

Adrian Suar arremete contra el Imperio “K”

Adri Suar!

Adrián Suar rompió tímidamente el silencio que venía abrazando, al menos en lo que respecta al plano político. Con una posición marcada –el Grupo Clarín es dueño parcial de Pol-ka-, el gerente de programación de El Trece busca mantener un equilibrio entre la disputa que enfrenta al oficialismo con el grupo de Ernestina Herrera de Noble.

Guerra que, según sus dichos, “ha perdido la elegancia”. “No sé cómo va a terminar esa pelea entre el Gobierno y Clarín, no lo sé”, aclara casi con resignación en una entrevista concedida al diario Perfil . Afectado por diferentes coletazos de la guerra entre los dos poderes, basta recordar los problemas que tuvo el productor Diego Gvirtz, Suar asegura que siempre tuvo libertad en el Grupo.

“Nunca tuve presión, todo lo contrario: las cosas se hablan. De hecho, la vez que me fue mal durante un año y medio y presenté la renuncia se enojaron mucho conmigo. Se ofendieron porque no me iban a soltar la mano y me respaldaron. Diálogo hay todo el tiempo. Te lo juro por mi hijo”, se animó el productor.

Hábil de reflejos, el director de Programación de El 13 evitó referirse a las presiones por los contenidos aunque, claro, el tema “Andrea del Boca”se hizo presente en la entrevista y tuvo que marcar posición. “Ella es una chica grande. Acá hay pluralidad de criterios, no tengo nada que decirle; decide y hace lo que quiere. Yo la contraté para actuar y en el canal nunca nadie le dijo nada. De la puerta para afuera hace lo que le parece”, sostuvo Suar.

Consultado sobre la posibilidad de sentarse a hablar con la presidente, Cristina Kirchner, el productor fue tajante: “No, soy productor, hago ficción”. Y, de paso, aprovechó, quizás, para devolverle algunas gentilezas a las figuras que hoy defienden el modelo oficialista. “Tampoco me gusta la gente que se mete en lugares que no sabe. Nunca me voy a maquillar de algo que no soy.

No me gusta la política. Puedo hablar de ficción, de programación; ahí sí, soy fuerte. Después, soy un ciudadano que opina en una mesa”, disparó. Cuatro años atrás el archivo mostraba otra faceta del productor. “Me cae bien Néstor Kirchner, tenemos una letra de diferencia”, sugirió en su momento.

Hoy, claro, la situación es otra y el productor aclara los tantos para evitar ser catalogado como “vendido”. “Lo habré dicho en chiste. Ese año me cayó bien, renovó la Corte, hubo cosas que me gustaron; incluso hoy hay cosas del Gobierno que me caen bien, no estoy en la lista negro-blanco. Han pasado algunos años y ahora estoy más crítico como ciudadano”, arrancó.

“Es un Gobierno que me confunde mucho: por un lado dicen de pluralidad, de tener otras voces y siento que en los actos es otro el accionar.

Si hay otras voces, los ningunean o se ponen déspotas. No me cierra el audio con la imagen, lo que dicen con lo que hacen ”, añadió. Sobre las elecciones de 2011, Suar vaticina: “Por la sanidad de la democracia, tienen que venir otros.

Y después, que vuelvan si quieren. No veo a nadie, pero tengo la sensación que quieren quedarse a perpetuidad y eso me asusta. Se parece mucho a lo que ellos hablan. Dicen del monopolio, pero se quieren quedar 15, 18 años”.

El silencio era salud: Tito hablo: “Fort es mala gente”

A tito lo rogaron!

En otro capítulo de la interminable novela de Ricardo Fort, lanacion.com conoció la voz del personaje más intrigante de la nueva edición “Bailando por un sueño”. Se llama Héctor Speranza, pero saltó a la fama bajo el apodo de Tito, el silencioso y antipático guardaespaldas del magnate de los chocolates.

Las bromas de Tinelli, su inalterable mutismo, su cara inexpresiva y su carencia total de sentido del humor, convirtieron su presencia en el estudio de ShowMatch en parte del espectáculo, y su función como custodio viró en una especie de actor más al servicio de los chistes del conductor, que en una suerte de sketch, se burlaba de su pétrea postura. Mientras Marcelo se desvivía por sacarle una palabra, sonrisa o gesto a Tito, el protagonismo del custodio iba en aumento y el de su jefe, Ricardo Fort, se estancaba en las diatribas amorosas de todos los días.

Dicen que eso molestó a Fort, y que por eso, de un día para el otro, dejó a Tito sin trabajo. “El tenía otros trabajos y no podía acompañarme a las funciones de Fortuna”, alegó el excéntrico millonario. Pero lanacion.com habló con Héctor para conocer su versión de los hechos. “El que me quiso llevar de un lado a otro fue él. Yo no tengo otro trabajo”, aseguró, notablemente indignado. “El está enojado porque está perdiendo protagonismo, por eso hace todo lo que hace”, sentenció el custodio.

Tito no quiere hablar con la prensa. Está molesto y dice que no le interesa la fama. “Yo no fui (al programa). No aparecí más”, dijo con fastidio, tras explicar por qué no quiere “saber nada más con Fort”: “Yo era parte de la custodia y él está acostumbrado a denigrar y a tratar mal a las personas. Yo sé cómo me comporté y él no puede decir lo mismo. El inventa esto para las cámaras. Si quiere ser artista, actor, mediático, no me importa.No quiero saber nada de este muchacho porque es mala gente. El y su familia”. 

El testimonio de la mujer de Tito. Esta tarde, Marcela Villagra, novia de Tito, habló con Intrusos y contó su historia. Aseguró que tanto ella, como personal trainer del millonario, y él, como su custodio, sólo hicieron su trabajo. Dijo que desde octubre del año pasado hasta que empezó ShowMatch, la relación laboral no tenía problemas y que los entredichos empezaron a partir de la súbita fama de Tito. Marcela también insinuó que había “celos” de parte de Fort porque su novio recibía más atención que él en la calle y dijo que cuando le ofrecieron a Tito bailar en el certamen, Fort apoyó la postura aún sabiendo que él no quería participar porque no es un artista. “Su objetivo era que Tito quede para el teléfono con la Mole Moli, para que pierda la Mole”.
“El problema se hizo evidente cuando el productor de Fortuna propuso que suban al escenario a Tito”, contó Marcela, y aseguró que de todas maneras a su pareja “no le interesa la fama”.

Tavo Kupinski: “Hacía rato que ya no éramos una banda”

-¿La salida de Piti fue lo que más te dolió?

-Lo de Piti fue como un boxes de Fórmula 1: vinieron los mecánicos expertos, lo cambiaron y seguimos andando. Fue una situación horrible, donde se estaba yendo el padrino de mi hija y yo estaba “educando” al otro guitarrista. Era el único que podía pasarle los temas a Juanchi (Bisio), eso era un problema para el resto. Musicalmente, siempre fui el que llevó la batuta, el apuntador del grupo. Ahí se ve el trabajo de cada uno: los arreglos de los temas los tengo tatuados, los tengo metidos adentro del cuerpo. Nunca me los voy a olvidar. Es una cuestión de cariño y de entrega absoluta.

-Después de que se fue Piti, había rumores de que seguías vos.

 -Sí, pero no me iba a ir así nomás, me tenían que sacar con los pies para adelante. Los Piojos son míos. No soy “el ex guitarrista de Los Piojos”: soy Los Piojos. Es mi banda, porque legalmente el nombre está registrado por cinco personas y una soy yo. No voy a regalar nada porque no me banque a uno. Así como Andrés nos veía como sus guitarristas, yo también puedo decir que él era el cantante de mi banda.

-¿Cerrás las puertas para cualquier regreso?

 -No hay posibilidad de volver de mi parte. La única chance sería que venga un tipo y me diera un palo verde. Yo voy y toco, nada más. Hoy en día, para compartir un escenario con Andrés, y que Pocho esté en la movida, me tendrían que dar mi parte. Iría a disfrutar con mis amigos: no podemos volver sin Piti.

 -¿Y una vuelta sin vos?

 -Ellos la deben estar imaginando. En el mundo empresarial existe de todo. Pero no soy boludo, yo sé lo que es mío. Si van a volver sin mí alguna vez, va a tener que pasar mucho más tiempo.

 -¿Cómo viviste la despedida?

-Con bronca. El River anterior, que fue el Quilmes Rock, le dediqué Sudestada a Piti y cuando volvimos a la sala, me lo recriminaron todos. Entonces, en el último recital, primero que no me presentaron, pero dije que la cantaba igual, y después remarqué “Para Piti”, mirándolo a Micky a la cara. Me salió de adentro, ¿te pensás que me vinieron a decir algo después? Nada, porque yo te salto con una patada voladora en la cabeza. No tengo términos medios, no hay calles para mí: es una vereda o la otra. Tavo hace carne la metáfora en una esquina de su barrio, sentado sobre el cordón: más literal, imposible. Pasan camiones con un smog insoportable.

“¿Tenés fuego?”, pregunta y uno llega a confundir la literalidad con lo abrasivas de sus declaraciones.

 “Desde fines de 2004, el grupo se convirtió en una empresa que facturaba espectáculos grandes. Hace rato que no éramos una banda: mucho antes de que dejáramos de tocar”. Pero aclara: “No somos cinco islas, no somos cinco personas distanciadas y en desacuerdo. O sea: en una gira estábamos todos en una habitación, menos Andrés. Siempre fue así, marcando la diferencia. El problema no es de Los Piojos. Hay dos personas que tomaron otro camino. El resto la chuparemos y la remaremos toda la vida por no ser la cara visible del grupo”.

 -¿Creés que Andrés como solista va a tener más éxito que los proyectos de ustedes?

-¿La verdad? Si le va bien por su lado, me voy a sentir bien porque fue gracias a mí también. Si no hubiera existido Los Piojos, Andrés no sería nadie. Yo, con tocar la música que quiero, con que me gusten los temas, estoy hecho. Si me va bien, mejor. Pero si no, siempre voy a tocar la guitarra, no me veo haciendo otra cosa.

-¿Cómo te sentís tocando en Las Pelotas ahora?

 -No puedo creer estar ahí, siempre fui muy fana de ellos. Los iba a ver desde antes de que grabáramos Chactuchac. Germán (Daffunchio) es un ángel y los pibes son increíbles. Recibí un reconocimiento que jamás hubiera esperado. Ahí me di cuenta: “¿Por qué nunca me pasó esto con mis compañeros?”. Nunca me reconocieron nada: Andrés me ponía a prueba todo el tiempo. Ahora me voy de gira con Las Pelotas y la paso cien veces mejor, no tengo presiones. Los Piojos es mi pasado y tuvo cosas hermosas, pero hoy, si me preguntás, me quedo con Las Pelotas.

La era de los cuerpos formateados: Entrevista David Le Breton

Le Bretón: Doctor en Sociología, Universidad Paris 7, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Marc Bloch de Estrasburgo y miembro senior del Instituto Universitario de Francia. Es autor, entre otros, de "Cuerpo y sociedad"; "Antropología del cuerpo y modernidad"; "Pasión por el riesgo"; "Los rostros: Ensayos sobre antropología"; "Antropología del dolor"; "Del silencio" y "El sabor del mundo".

Formateo del cuerpo, pérdida de la humanidad sensible, abandono de la singularidad, caída de los lazos afectivos y utilización de máscaras son algunas de las problemáticas de las sociedades contemporáneas que inquietan al antropólogo francés, autor de Antropología del cuerpo y modernidad, profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Marc Bloch de Estrasburgo y miembro del Instituto Universitario de Francia, que visitó la Argentina este año para dictar el seminario de doctorado Imaginarios e Itinerarios del cuerpo, en la Facultad de Filosofía de la UBA.

¿Cuál es la concepción del cuerpo que impera en la sociedad actual?

La concepción del cuerpo ha cambiado notablemente desde hace unos veinte años. En este momento, tenemos una multitud de modelos de cuerpo que compiten y se dan simultáneamente. Hay una conducta radical de transformación del cuerpo que ha llevado a la fetichización de estereotipos de género. Hay una corriente de pensamiento norteamericana que busca aliar el cuerpo a la máquina. Están convencidos de que somos sólo la información que está en nuestro cerebro y aspiran a cargar su espíritu en la red o en una computadora. Sin embargo, creo que para centenares de millones de personas la cuestión del cuerpo no representa ningún problema. El problema es sobre todo una tendencia urbana y de sociedades muy desarrolladas, no me parece que afecte a sociedades más pobres. Pero el cuerpo que durante mucho tiempo fue como un destino que arraigaba la personalidad, la identidad de la persona, ha sido dejado de lado. Para muchos de nuestros contemporáneos el cuerpo es una especie de materia prima para fabricarse un personaje.

Se reivindica una singularidad sobre el propio cuerpo. Sucede, por ejemplo, en la postura transexual que reivindica la transformación profunda del cuerpo, incluso rechazando la noción de género y la idea de masculino y femenino. Al mismo tiempo, las mujeres quieren ser más mujeres y los hombres más hombres. Hay una especie de formateo del cuerpo mediante cirugías estéticas, regímenes, uso de cosméticos y de técnicas estéticas. Hay un modelo globalizado de la mujer imperante en este momento que multiplica los problemas de anorexia y bulimia entre los más jóvenes, un modelo de tiranía de la delgadez que invade nuestra sociedad desde hace unos años. Es el mismo modelo que lleva a las mujeres japonesas a quitarse el rasgo oriental del rasgado de sus ojos o que lleva a las mujeres africanas a tratar de blanquearse la piel. Por supuesto, esto viene ligado al comercio, el marketing y el merchandising que lleva a innumerables mujeres a sentirse mal consigo mismas. Es lo que hace que prosperen las cirugías y los cuerpos formateados. Sucede también entre los hombres que tienden a la acentuación de la virilidad. Hay hombres que se sienten amenazados por el auge del feminismo y entonces acentúan todos los criterios de su virilidad.

¿Es posible afirmar que en la búsqueda de la singularidad se interviene tanto en el cuerpo que se conciben modelos seriados?

Sí, hay una suerte de clonación generalizada. Voy a responder con una anécdota: estoy en una ciudad de los Estados Unidos en un congreso. Hay un grupo de mujeres conversando entre ellas, aparece un hombre, toma del brazo a una de ellas y le dice: “Querida, es hora de que nos vayamos”. En ese momento la mira a la cara y descubre que no es su mujer. Esto sucede más a menudo de lo que pensamos porque las mujeres se parecen cada vez más. El cuerpo de la mujer está comercializado y eso hace que las mujeres empiecen a parecerse en el mundo entero. La juventud también termina por parecerse en todos lados, los adolescentes viven fascinados por las marcas comerciales y terminan uniformados. Yo trabajo mucho sobre las conductas de riesgo de los adolescentes y esta es una preocupación profunda. En todas partes del mundo siento que veo exactamente los mismos adolescentes, sea en Tokio, Río de Janeiro, Buenos Aires o Estrasburgo, los chicos usan la misma ropa, los mismos cortes de pelo, los mismos tatuajes… Tengo una impresión que me aflige y es que percibo un formateo globalizado de la adolescencia.

¿Podría tratarse de una forma de perderse en un anonimato que imponen las ciudades globales?

En realidad cada uno está en la búsqueda de la singularidad, pero es un poco la sociología de la moda, cada uno trata de tomar algo para acentuar su singularidad pero, como todos toman los mismos productos, se genera lo que se llama la lógica paradójica de la moda, que en última instancia pierde la variedad. Hoy no veo mucha diferencia entre Buenos Aires y Estrasburgo. En las grandes tiendas se ve la misma ropa, se oye la misma música. En la calle todos nos vestimos igual, vamos a los mismos restaurantes de cadena mundiales, consumimos los mismos comerciales, las mismas marcas. Las culturas tienden a desdibujarse, hay una trituradora gigante generada por el consumismo. En las ciudades sólo quedan pequeños resquicios culturales singulares. Y esto es algo que ha sucedido en los últimos veinte años.

¿Cuál considera que es la principal amenaza de esta pérdida de singularidad y de este borramiento de las culturas?

Creo que las sociedades pierden su alma y las personas también, es una manera de vivir en un mundo simplificado. Creo, por ejemplo, que a Borges y a Cortázar les costaría mucho identificarse con esta Buenos Aires que yo veo hoy. Vivimos en un mundo que está bajo la égida de la mercadería y eso se hace patente en la calle. Una cosa que me emociona mucho de Buenos Aires es la cantidad de librerías, la cantidad de libros, y la cantidad de gente que hay en las librerías. Es algo que no he visto en otras partes del mundo. Buenos Aires tiene allí un encanto fuerte.

¿Cree que la crisis actual del modelo dominante puede dar lugar a la búsqueda de un nuevo sendero, más ligado a la singularidad?

Creo que es muy difícil encontrar singularidad en el mundo de hoy, en todo caso creo que es un camino muy personal. Vivimos en un mundo en el que estamos cada vez menos juntos, pero sí cada vez más pegados. El universo de la mercancía tiende a quebrar los lazos de solidaridad y también los lazos de amistad. El amor y la amistad se vuelven sentimientos difíciles, y eso se percibe en la precariedad de las relaciones afectivas. Antes se entablaban amistades que duraban toda la vida, ahora, en el contexto neoliberal, cambiamos de profesión o de trabajo, cambiamos de vecinos, de amigos, de relaciones. Las familias se ven desgarradas. En definitiva, la única certeza que nos queda es que vamos a morir, de ahí que el cuerpo sea lo único que nos queda, lo único verdaderamente nuestro. Con un cuerpo amenazado por el consumismo, es muy difícil seguir el camino propio. Cuando un hombre o una mujer están decididos a encontrar el propio camino, se enfrentan a muchas resistencias y en general son vistas como personas excéntricas, extravagantes. No tener teléfono celular, yo no lo tengo, parece una locura, nadie puede comprender que alguien viva actualmente sin celular, cuando hemos pasado millones de años sin ellos. Lo que sucede es que hoy hay que estar siempre alerta, siempre disponible, sin importar donde uno esté. Es un mundo que yo rechazo porque considero que el hombre necesita un tiempo para estar consigo mismo, necesita momentos de interioridad, de libertad, sin que eso sea una excentricidad. Me cuesta entender a millones de personas que van por la calle hablando permanentemente por teléfono, parece que estamos habitando un mundo en el que uno se pregunta si la gente está presente. La extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo. Claro que es más grave entre los adolescentes, lo que indica que se tiende a un mundo que pierde su humanidad sensible.

Decía hace un momento que lo único que nos queda es el cuerpo, ¿cuál es su interpretación de lo que sucede con fenómenos como Second life, donde es posible crear un avatar, un otro yo ideal?

Es un fenómeno que responde a la fantasía de no estar encerrado en una identidad personal, sino poder multiplicarla, poniéndose fuera del cuerpo. Internet para mí es el universo de la máscara, cuando tenemos una máscara podemos ser cualquier cosa, y cualquiera. Es como un eterno carnaval, donde detrás de los disfraces las personas hacen cosas de las que se avergonzarían si no portaran una máscara. Creo que es una forma de escapar de la propia realidad, una forma de sublimar…

Una forma de liberarse de las ligaduras del cuerpo…

Sí, porque a partir del momento en el que uno se libera de la raíz corporal, se llega a la omnipotencia de pensamiento y él parece pertenecernos. Claro que es un mundo de absoluta fantasía.