Hay que tomar la decision, la verdad la pareja no va!

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Sabemos que construir un vínculo maduro y sólido dentro de una relación de pareja no siempre resulta simple. En un mundo ideal esto debería alcanzarse sin mucho trabajo, casi naturalmente, pero en el mundo real no todas la parejas llegan a lograrlo, porque no necesariamente se trata de “ser el uno para el otro”, tiene que ver con poder establecer una dinámica de convivencia en la cual ambos estén a gusto. Justamente cuando esto no sucede, el vínculo queda expuesto y empieza, poco a poco, un desgaste que no sólo puede marcar el quiebre de la relación, sino que también hasta puede ser perjudicial para cada uno de los que componen la pareja.

Desde ya, no nos referimos a que ante la primera diferencia hay que llegar a una situación límite, sino que hablamos de cuando la pareja se instala en el conflicto permanente y no encuentra otra manera de expresión que la continúa pelea. En este punto, hay relaciones que toman decisiones pensando en el bienestar de los dos, pero hay otras que permanecen fijas en situaciones que no tiene dirección, se empantanan en la crisis, y van disolviendo todo los matices que tienen que ver con el amor.

Cuando una relación de pareja pasa a ser una situación de tensión constante, se pierden los criterios afectivos, no sólo para el otro, sino también para uno mismo. No podemos cuidar el vínculo porque tampoco podemos distinguir cuáles son las emociones que nos unen con el otro. Entramos en un terreno donde todo se confunde, y en el que si no sabemos movernos es muy fácil lastimarnos. Es importante, en este contexto, llegar a una determinación para no prolongar círculos que perpetúan un desgaste excesivo y que conducen a crisis eternas.

Aprender a decir adiós no significa cerrarnos al diálogo o a las posibilidades de reconstruir la pareja, nos estamos refiriendo a cuando se agotaron todos los recursos de la comunicación y el daño que produce la mala dinámica está reinando en el vínculo. Por lo tanto nos referimos a esa necesidad de cortar una relación que se sostiene a cuestas de un estrés excesivo generado por los dos y que se prolonga en el tiempo sin que ninguno encuentre el modo de ponerle un fin.

¿POR QUÉ A VECES ES NECESARIO LOGRAR PONERLE UN CIERRE A LA RELACIÓN?

* Nos deja corrernos del estrés permanente. Cuando el clima de disputa se transforma en la rutina de la pareja, se empieza a adoptar ese equilibrio hostil como parte natural de la relación, lo cual produce un acostumbramiento progresivo a la tensión.

* Posibilita la idea de cambio. Tomar decisiones nos permite modificar realidades. Si nos mantenemos estáticos no podemos avanzar, nos quedamos esperando que las soluciones surjan mientras demoramos nuestras alternativas de poder ser permeables a lo nuevo.

* Nos permite modificar la perspectiva. Esto es importante porque ampliar nuestra visión es lo que nos va a permitir ver con qué recursos contamos para poder empezar a elaborar el cambio. Nos presenta nuevos escenarios que antes no podíamos ver.

* Ayuda a que pongamos en claro qué es lo queremos. Cuando estamos muy ensimismados en el conflicto perdemos toda distancia objetiva de lo que nos está pasando, no tenemos margen de referencia. Esto vuelve muy difusos los objetivos que deseamos alcanzar como pareja, lo cual termina generando un estado de confusión permanente.

Es importante lograr trabajar la idea de cierre desde una decisión madura, corriéndonos del enojo, y con la certeza de que es una elección que nos favorece a los dos. Elaborar finales es muy complicado, y mucho más cuando se trata de una relación de pareja en la cual cada uno proyectó sus expectativas, pero cuando las idas y vueltas y el conflicto se vuelven parte esencial del vínculo, y ya ninguno puede aportar alternativas para buscar juntos una solución, se nos hace inevitable la necesidad de plantearnos un cambio.

Intentar prolongar una pareja que se sostiene en la tensión y que se alimenta de una rutina en la cual ya no nos sentimos cómodos, es dejarnos llevar gradualmente hacia un desgaste que va a exceder a la relación y va a terminar con un agotamiento físico y mental de cada uno de los dos. Por eso, aprender a tomar decisiones, como parte de un cuidado a nosotros mismos, es fundamental porque nos permite resolver situaciones que se vuelven círculos que carecen de sentido, como se suele decir: a veces necesitamos cerrar caminos, no por orgullo o capricho, sino porque ya no nos llevan a ninguna parte.

Efecto Pinocho: Al mentir pensamos más y mejor

Estudios realizados por científicos de las universidades de Pennsylvania y de Temple, en Estados Unidos, revelaron que cuando una persona miente, el cerebro se activa en el lóbulo frontal, temporal y límbico.

El estudio del fenómeno de la mentira arrojó diversas teorías psicobiológicas, desde las cuales se intenta comprender el engaño como parte del instinto de supervivencia de la especie humana, en la conquista amorosa y a veces por la mala memoria.

La Escuelade Medicina de la Universidad de Pennsylvania, tras realizar un estudio de resonancia magnética a cierto número de individuos, descubrió zonas del cerebro que se iluminan cuando las personas mienten.

Según ellos, cuando alguien miente, su cerebro lo inhibe de decir la verdad y eso hace que el lóbulo frontal esté más activo, de tal forma que la persona tiene que pensar más.

De acuerdo con una nota publicada en el más reciente número de la revista “Quo”, mentir requiere un incremento de la actividad cerebral en las regiones involucradas en la inhibición y el control.

Contrario a lo que se pudiera pensar, explica la publicación, las personas mienten más cuando conversan entre sí, que cuando se comunican por otro medio, ya sea correo electrónico o vía telefónica.

Los profesionales que se dedicaron al estudio de la mentira, señalan que existen reacciones fisiológicas que se pueden medir con el polígrafo o diagnóstico por imágenes y también códigos y denominadores comunes del lenguaje corporal, verbal y de tono de voz.

En cuanto a las reacciones fisiológicas, los especialistas aseguran que al mentir aumenta la presión arterial, la frecuencia cardiaca, respiratoria y hay cambios en la actividad eléctrica de la piel asociados a la sudoración.

 En tanto, los pies y las piernas son las partes del cuerpo más sinceras, seguidas del torso y las gesticulaciones, mientras que los movimientos de manos y las expresiones faciales son más fáciles de manejar.

Los pies, se explica, reflejan realmente el estado emotivo y cognitivo de la persona. La parte inferior del cuerpo no miente cuando expresa interés, aburrimiento, deseo de huir o de combatir, reserva apertura, hermetismo y deshonestidad.

La experta en comunicación no verbal, Lilian Glass, observó que cuando una persona sincera está parada, tiene los pies bien apoyados apuntando hacia su interlocutor.

 Si el peso de la persona reposa sobre un lado del pie o los talones, probablemente está siendo falsa, miente o retiene información. Los tobillos cruzados pueden significar que no quiere revelar algún dato o emoción.

 Las flexiones del torso hacia adelante puede expresar interés y hacia atrás desinterés. Una persona que no es sincera es en general menos expresiva con las manos, aquellas que enseñan palmas y extienden dedos, indican franqueza.

 En cambio, el rostro suele contener un doble mensaje: por un lado, lo que el mentiroso quiere mostrar, por el otro, lo que quiere ocultar, expresó el profesor en psicología de la Universidad de California, Paul Ekeman.

 Una sonrisa mentirosa, por ejemplo, se detecta cuando la parte inferior de la cara muestra los dientes, pero los ojos no se arrugan, mientras que el hecho de rascarse la nariz ante preguntas comprometedoras, se le conoce como efecto pinocho.

 Esto es porque cuando una persona miente se pueden dilatar los vasos sanguíneos de la nariz, de tal forma que se hincha, aunque este aumento de tamaño no es visible, el efecto final, unido a la sudoración, genera la necesidad de rascarse.

Según la jefa del laboratorio de neuropsicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Feggy Ostrosky, el tono de voz es un indicador más confiable que la expresión facial para detectar al que engaña.  

Los indicios vocales más comunes de engaño son las pausas demasiado largas o frecuentes y el mentiroso, ante el temor de ser descubierto, puede volver la voz más aguda.

Identikit de un Adicto al Sexo. Por Juan Yesnik

Hombres que frecuentan prostitutas y otras ofertas sexuales. Mujeres promiscuas, sin filtro. Sexo virtual sin límites. Son algunas de las conductas frecuentes en quienes no pueden dejar de pensar en sexo. En las calles, en internet, en departamentos y sótanos, hay todo un mercado a disposición de estos insaciables, que no terminan pasándola nada bien.

Están los que mueren por la comida, la bebida, el juego, el tabaco, las drogas. También están los que no pueden vivir sin sexo. La ninfomanía es eso: el deseo sexual extremo, incontrolable, que llega a alterar la vida diaria de quien la padece. Hablamos de “padecer”, porque la hipersexualidad -así como la obesidad, el alcoholismo y demás adicciones-, termina siendo disfuncional y displacentera.

Tiger Woods se internó dos meses e invirtió más de 50.000 dólares en una de las mejores clínicas especializadas. Después de confesar sus reiteradas infidelidades y otras placeres, el astro del golf tuvo que cumplir con la rehabilitación que exige el sexo, cuando, por insaciable, el hombre pasa del cielo al peor de los infiernos.

Cuando un acto placentero se exacerba y se convierte en compulsivo deja de satisfacer el verdadero deseo. La compulsión desata la culpa y se cree que el impulso ya no podrá ser controlado. Lo que en principio era goce terminan en angustia y depresión.

¿Qué significa tener un comportamiento sexual compulsivo?. Se cree que el adicto al sexo puede tener alguno de los siguientes comportamientos en forma reiterada y sostenida:

– Consumo excesivo de pornografía

– Sexo virtual o por teléfono

– Masturbación frecuente

– Encuentros sexuales con desconocidos o prostitutas

– Placer por la infidelidad

– Voyerismo o exhibicionismo

– Relaciones sexuales sadomasoquistas

La adicción al sexo no está contemplada en los Manuales diagnósticos y estadísticos de los trastornos mentales . Se cree que en el DSM-V , previsto para 2011, se incluirá el síndrome, al que se lo denominaría “hipersexualidad”, como una variable más del “trastorno obsesivo-compulsivo”.

Por lo pronto, y lejos de mezclar asuntos morales con criterios médicos (cada uno vive el sexo como quiere y puede), pero hay un límite donde, insistimos, el placer puede traer severos problemas.

¿Cómo reconocer el límite entre el placer y la compulsión?. Los profesionales coinciden que tres instancias que se convierte en alarma.

1. Cuando las prácticas sexuales son prioridad e interfieren en la vida cotidiana.

2. Cuando se cree haber perdido el control sobre sus impulsos sexuales y sienta culpa o vergüenza.

3. Cuando el afectado utilice el sexo para superar o aliviar una carencia, de tal forma que lo practique compulsivamente no para estar bien, sino para estar mal.

¿Por qué surgen estas conductas?. Se cree que por experiencias traumáticas en la primera infancia o por desórdenes o dificultades en las relaciones y la comunicación o los trastornos de ánimo. Hoy, la ansiedad y el estrés suelen ser un motor frecuente y desencadenante.

¿Soluciones?. Dejar de lado la culpa y la vergüenza y buscar ayuda en los profesionales de la salud. Hay caminos para restablecer las costumbres sexuales saludables, tanto de quienes padecen la adicción como de las parejas de los “adictos”.

CONSULTAS SEXUALES CON CLARA FIDALGO

Nota: Clara Fidalgo!

Lorenzo: “Desde hace un tiempo noto que no me excito con casi nada, me quedo indiferente. No sé si es sólo un bajón temporal u otro motivo. ¿Puedo hacer algo para recuperarla?”.

Respuesta: El deseo sexual tiene que ver con el estado de ánimo. Si estás estresado por tu trabajo o tenes muchas preocupaciones como por ejemplo conseguir monedas para volverte a tu casa al otro día cuando te vas a juntar con tu chica es lógico que en tu cabeza no pueda existir el deseo, porque son incompatibles desde el punto de vista químico.No te preocupes por no tenerlo, cuando menos te lo esperes volverá y ella ya te habrá cambiado.
Renata: “Hace unos cuatro meses que estoy con un chico y a la hora de tener relaciones sexuales a la mitad del coito normalmente se le baja la erección, descansamos un poquito y acabamos sin ningún problema. ¿Esto porque puede suceder?Nunca me había pasado con ninguna pareja.
Respuesta: La principal causa del problema de tu chico es que le importas casi nada, debe beber mucho alcohol, debe pensar en que estarán haciendo sus amigos y es muy seguro que no lo atraigas ni pagándole una fortuna de plata y lo único que hace con vos es querer salir a tomar algo porque vos lo llamas seguro. Por eso se carga de negatividad y pierde la erección.
Hasta el viernes que viene, no se olviden de escribirme y preguntarme lo que vosotros quieran!mimundomeenamoro@hotmail.com

Ser Asexual

Una persona asexual es alguien que “siente muy poca o ninguna atracción física hacia otras personas”. Puede excitarse o no, pero no necesariamente necesita responder a esa pulsión o deseo. Las personas asexuadas no dejan de tener las mismas necesidades emocionales que el resto de los mortales; pero, aunque a muchos les cueste creerlo, la mayoría de los asexuados eligen no tener si quiera el más mínimo roce con nadie. Así de simple: no les interesa el sexo.

Ser asexuado no pasa por ser hetero, bi u homosexual. Los asexuados consideran que tienen otra forma de identidad sexual a las ya conocidas. Ser asexuado no es haber dejado de tener sexo o nunca haber podido concretar la práctica ya sea por fobia o pánico a las relaciones o por ajustarse a principios morales o religiosos. Por esto último, precisamente, muchos asexuados insisten en diferenciarse de quienes practican el “celibato o la abstinencia”.

“El celibato es una elección; ser asexuados es una orientación sexual”, según promueven, una y otra vez, los defensores de quienes sienten que “no tiene ganas de tener sexo”.

En síntesis, la diferencia esencial entre la gente asexual y la sexual es que las atracciones de la gente sexual tienden a incluir el deseo de tener sexo, mientras que los deseos de los asexuales tienden hacia otras formas de intimidad.

En el foro de la página www.asexuality.org , uno puede conocer en detalle lo que expresan los miembros de AVEN (Asexual Visibility and Education Network), la comunidad más grande de asexuados. Cientos de historias permiten conocerlos en su “intimidad asexuada”.

Hay asexuados que son felices solos o los que se nutren sólo de la relación con familiares o amigos íntimos. Pero también están los que buscan pareja. Las comunidades que los nuclea, funcionan, también, como “agencias para matrimonios que nunca se consumarán”.

Muchos asexuales no hacen esa conexión entre amor y sexo, sienten que pueden expresar amor y sentir intimidad sin ninguna actividad sexual. Hay parejas de asexuados, así como asexuados que conviven o se relacionan con quienes sí practican alguna forma de contacto o juego sexual. Como insistimos en cada nota, en el mundo del sexo y de las relaciones cada quien, así como cada pareja, elige cómo funcionar. Cada quien decide el estilo y forma de vínculo y comunicación.

Para muchos sexólogos “cuesta creer que un hombre y mujer, que nacen biológicamente determinados para ser hombre o mujer, elijan no manifestar su sexualidad”; así como se niegan a considerar a la “asexualidad” como una de las tres orientaciones habitualmente conocidas (hetero, homo o bisexual). Suponen que la vida sexual o experiencias tempranas que hayan tenido estas personas son el motivo por el cual toman la decisión de promover un nuevo patrón o comunidad sexual.

En las “comunidades o círculos de personas asexuadas”, la mayoría alegan que han sido asexuados toda su vida y consideran, sin “rollo” alguno, que esta es su identidad desde que tienen memoria. Sólo una minoría se atreve a confesar que han sido asexuados por inhibición o porque han decidido recluirse del sexo hasta explorar y descubrir su auténtica sexualidad o su verdadero objeto de deseo. Otros, muy pocos, promueven modas, en las que consideran que se pueden abandonar los placeres y vivir sin prácticas sexuales.

Ser o no ser

Las comunidades de asexuados postulan algunos principios, a modo de orientación, para quienes no terminan de definir su verdadera identidad sexual. Aunque en cada instancia, aclaran, una y otra vez, que estas sugerencias no pretenden etiquetar a nadie. Subrayan “es cada quién quien debe definirse de esta u otras formas”.

Es probable, según “sus manifiestos”, que una persona pueda ser asexuada cuando:

– Nadie le parece sexualmente atractivo

– Si alguien le parece atractivo, pero no siente deseos de tener sexo con él (sentir atracción por una o pocas personas, puede considerarse “baja intensidad sexual” y es no precisamente ser asexuado)

– Para los asexuales es común el no conectar el deseo con los cuerpos sino sentir una necesidad de estar cerca de alguien después de conocerlos como amigos

– Algunos asexuales se masturban por placer, pero no piensan en nada específicamente sexual, no sienten atracción o fantasean con un otro, como lo hacen las personas sexuales

– Algunos asexuales han tenido o participan de actividades sexuales, pero sólo lo hacen por curiosidad (no hay verdadero deseo o excitación por el otro u otros)

– Quien tiene atracción física por otra persona, pero decide no tener sexo, seguramente no sea “asexual”, deberá revisar por qué ha optado por la abstinencia

– Ser impotente o tener problemas de erección, eyaculación no significa ser asexual

– Quien quiera tener sexo y no pueda, seguramente, no es asexuado

Un estudio dice que éxito, fama y poder no garantizan felicidad

Tanto buscar el éxito, tanto perseguir la fama, el dinero y el poder, y al final resulta que la felicidad está en otra parte. Según el más amplio estudio sobre bienestar psicológico, que ha investigado cómo evoluciona la felicidad a lo largo de la vida, tener éxito, fama y poder no garantizan la felicidad.

Quienes encuentran el equilibrio entre trabajo, familia, amistades y ocio suelen ser más felices que quienes anteponen su carrera a cualquier otra prioridad . Quienes cuidan su salud suelen ser más felices que quienes la pierden en los placeres de la mesa y del sofá. Quienes ayudan a otras personas suelen ser más felices que quienes buscan el éxito individual. Y, en el caso de las mujeres, quienes conviven con un hombre que da prioridad a la familia suelen ser más felices que quienes viven con un hombre que da prioridad al trabajo. El estudio, presentado este mes en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, desmiente la teoría de que la felicidad de una persona depende de su personalidad y por lo tanto apenas varía a lo largo de la vida.

Esta teoría ha sido hegemónica en psicología en las tres últimas décadas, aunque ninguna investigación había analizado hasta ahora cómo evoluciona la felicidad de las poblaciones a largo plazo, informan los autores del nuevo estudio. “Nuestros resultados demuestran que la capacidad para ser más o menos felices no es algo que nos venga dado, sino que la construimos a lo largo de la vida con las decisiones que tomamos”, comentó Bruce Headey, investigador de la Universidad de Melbourne, Australia, y primer autor del estudio. Según Headay, no es que la personalidad no influya, pero no es lo único que influye. Ni lo más importante.

El estudio se basó en la Encuesta Socioeconómica de Alemania que, desde 1984, ha planteado anualmente a decenas de miles de ciudadanos preguntas sobre su situación personal y bienestar psicológico. Esta encuesta “proporciona la serie de datos más larga del mundo” escribieron los investigadores.

SER VIRGEN HOY

 

Las prácticas sociales y sus significados se han ido modificando con la introducción de las nuevas  tecnologías, el acceso irrestricto a la información  y la invasión de imágenes publicitarias que venden un ideal magnificado del erotismo.

Los consejos de la tia trini!

Pero a mi consultorio, cada vez acuden mas hombres y mujeres, que, habiendo llegado a una edad adulta, más de 21 años, no consiguieron tener su primera relación sexual. El principal rasgo de una fobia sexual es el temor persistente e irracional asociado al deseo compulsivo de evitar sensaciones o experiencias sexuales, con la característica que el individuo reconoce que ese miedo es irracional o excesivo. Estos pacientes fóbicos pueden llegar a evitar por completo el sexo, limitan su evitación y ansiedad a determinadas facetas de la sexualidad: a los genitales, a los olores y secreciones, a penetrar o ser penetrada, a que sean vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación, al embarazo, al sexo oral.

Uno de los casos en los que se visualiza una fobia compartida por la pareja, es en el llamado matrimonio no consumado. Esta disfunción se caracteriza porque la pareja, conviviente o no, luego de un cierto tiempo no ha podido practicar el coito con penetración vaginal. A veces es uno de los dos miembros el que tiene alguna disfunción y otras veces son ambos. Él puede tener dificultades en la erección o ella padecer vaginismo. Ella puede tener una verdadera fobia a ser penetrada y él ser un eyaculador precoz que eyacula antes de penetrar. O ambos padecer un deseo sexual inhibido.

El miedo los invade: a dañar o ser dañado en los genitales, al embarazo, a ser desgarrada o lastimada, a sufrir. No se pude hablar de causas en general ya que se ve cada caso de la pareja en particular pero hay factores psicológicos o psiquiátricos, familiares, educacionales, religiosos y del vínculo en sí mismo. Por supuesto puede haber factores orgánicos en algunas impotencias o en las llamadas dispareunias (coito doloroso) que no se pueden dejar sin resolver. Muchas veces detectamos abusos sexuales en la infancia y antecedentes de violaciones.

Curiosamente muchas de estas parejas tienen todo tipo de juegos sexuales, con orgasmos incluidos; lo que no pueden es realizar la penetración vaginal. Incluso he tratado casos en los cuales habían tenido hijos por cesárea, porque sus parejas les habían eyaculado en la puerta de la vagina abierta y lubricada, sin penetración. Pero seguían siendo vírgenes (

¿Existe un tratamiento efectivo para el matrimonio no consumado?

Así es, la terapia sexual está al alcance de todos y ofrece un tratamiento corto, relativamente sencillo y con un elevadísimo porcentaje de éxito. El tiempo de duración es muy variable y depende, entre otras cosas, de la causa del problema y de la capacidad de respuesta de cada mujer y de cada varón. Puede ir desde pocas semanas hasta varios meses.  Quizás lo mas difícil  es animarse a hacer la consulta