¿Ser infiel está de moda?. Por Soledad Blardone

Sorprende tristemente ver el culto a la infidelidad que hoy en día se promueve desde muchos ámbitos: con solo hojear las revistas del corazón o mirar un poco de televisión parecería que ser infiel está moda o, al menos, no está tan mal visto como hace apenas unos años.

Para la psicóloga, Adriana Guraieb, las sociedades son móviles y van cambiando con el tiempo. ”Lo podemos ver en el arte, en la tecnología y también en la sexualidad. Desde los años 60 -la década de la píldora- la mujer pudo empezar a planificar su maternidad y, por lo tanto, a disfrutar con más tranquilidad del sexo. Y claro, en esos tiempos la infidelidad era un estigma imperdonable”, expresó.

La tecnología y las redes sociales parecen poner aún más al alcance de la mano las oportunidades de ser infiel. Facebook, Twitter y hasta sitios especiales para gente en pareja que solo busca aventuras: en la era de la hiperconectividad todo parece ser más fácil pero, ¿estamos realmente dispuestos a aceptar las consecuencias que ocasiona una infidelidad? 

“El engaño es un síntoma del debilitamiento amoroso. Suele adjudicarse a Internet una facilitación para ello, que sin duda es cierta, siempre y cuando en la pareja haya vacíos, situaciones no habladas o broncas no resueltas. Entonces, el causante de la infidelidad puede ser Internet, la oficina, la calle o una fiesta, es decir, cualquier estímulo porque la persona ya está desilusionada”, afirmó Guraieb.

Algunos cobardemente cuentan a espaldas de sus parejas sus aventuras para deleite de quien quiera oírlos; otros evitan contar un engaño por temor a que los descubran. “La infidelidad física es la más popular y la que más hiere a los hombres, ya que es algo casi inadmisible en la sociedad masculina machista de hoy. Lo cierto es que algunas personas hablan públicamente de estos episodios y otros los esconden por vergüenza o porque sienten un gran dolor”, explicó la experta consultada por Infobae, aconsejando que lo más importante es averiguar qué está pasando en la pareja en la que acontece un episodio de infidelidad.

Para Lía Ricón -médica, profesora titular del Departamento de salud mental y directora de Carrera de médico especialista en psiquiatría, ambas en la Universidad de Buenos Aires- la infidelidad está prohibida por las leyes de la sociedad patriarcal, occidental y cristiana. “Jurar amor eterno es una promesa incumplible. Nadie puede estar seguro de mantener su estado emocional con respecto a otra persona y, además, no se sabe cómo va evolucionar la persona que hace la promesa, ni la que la recibe. El contrato matrimonial es político y económico, no tiene nada que ver con los afectos que no se pueden domesticar con una prohibición”, disparó.

Muchas personas no se animan a ser infieles solo por temor a que los descubran pero pueden pasar mucho tiempo deseando estar con alguien que los atrae, aunque jamás lo concreten. Para Ricón, el solo hecho de desear a otra persona los convierte en infieles. “No blanquear la situación es poco honesto”, finalizó.

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