“Ataques xenófobos”: Salen a “cazar” bolivianos

Lamentable...

La modalidad sorprende, pero al mismo tiempo provoca escalofríos, por el nivel de salvajismo y xenofobia. Se trata de una oscura actividad perpetrada por grupos de jóvenes de clase media, que los fines de semana salen a “cazar” ciudadanos bolivianos, sometiéndolos a feroces palizas, para finalmente robarles todas sus pertenencias.

Emiliano es un joven que conoce la intimidad de uno de estos grupos y se animó a contar las características de la modalidad en el programa Mañana es tarde, conducido por Reynaldo Sietecase en radio Del Plata. “Hace dos o tres años que viene pasando. Se juntan y salen a robar a bolivianos. Lo hacen de manera planificada”, dijo el muchacho.

Desde la asociación Alameda, Gustavo Vera explicó que “estos ataques son frecuentes, lamentablemente viene pasando hace rato, y ponen de manifiesto una realidad lamentable”, agregando que “en general, las víctimas no hacen la denuncia en la policía, porque saben que en las comisarías también son discriminados y maltratados”.

Al brindar detalles del funcionamiento de los grupos, Emiliano contó que “salen a golpear bolivianos, es cierto, y no lo hacen exclusivamente como una diversión, aunque para algunos sí está ese condimento; pero en realidad el objetivo principal es conseguir plata”.

“Se organizan y salen a robar bolivianos. Puede haber víctimas de otras nacionalidades, pero mayormente eligen a bolivianos. Los que hacen esto lo llaman ’trabajar’. Por ejemplo, salen en grupos a bailar a los boliches de siempre, y en determinado momento dicen ’vamos a trabajar`, y salen a buscar bolivianos”, relató el joven.

En ese sentido, Emiliano dijo que “a veces te encontrás con alguno de estos pibes, y te cuenta que ya salió a ’trabajar’, claramente hay una cuestión discriminatoria, porque se organizan para encontrar exclusivamente a personas de nacionalidad boliviana”.

Consultado acerca de las zonas donde ocurren estos ataques, Emiliano explicó que los jóvenes del grupo que conoce “van a bailar a los boliches de Ramos Mejía, sobre la avenida Gaona, y cuando salen a ’trabajar’ suben al tren y van hasta la zona de Liniers, donde hay muchas personas de origen boliviano”.

“Le apuntan a los lugares donde concurren los bolivianos, como boliches o bares. Aprovechan cuando la víctima sale alcoholizada. Los grupos pueden ser de hasta 40 chicos. En Liniers, por ejemplo, saben que hay mucha gente para robar. En general atacan a gente sola, pero otras veces agarran a varios. Les pegan y después les roban todo”, dijo el muchacho.

Acerca de sus reacciones, Emiliano indicó: “La verdad es que no puedo ver cuando hacen esto. Me pongo muy mal. Me agarra mucha impotencia. Si quieren robar, que hagan lo que quieran, no me puedo meter, pero me pone mal que se la agarren con un sector específico, es algo horrible”.

“No son amigos míos, son conocidos. Son pibes de clase media, incluso hay gente que tiene mucha plata. No lo hacen porque necesiten dinero.

Salen igual, sin necesidad económica, no sé por qué razón”, dijo el joven, agregando que “saben que los bolivianos no hacen denuncias”.

“A veces son cuarenta pibes, contra uno o dos bolivianos. El grupo que conozco arrancó con esto hace un año y medio. A veces lo charlo con ellos, y les pido que se pongan media pila. Somos muchos que vemos esto como una aberración”, cerró Emiliano.

“Es una mezcla de racismo, diversión y criminalidad”

“Los ataques xenófobos contra ciudadanos bolivianos son una constante. En muchos casos intervienen banditas que se arman directamente para cometer estos delitos, que son una mezcla de racismo, diversión y criminalidad. Atacan en los alrededores de bares, cantinas o boliches de la comunidad boliviana”, contó Gustavo Vera, de la asociación La Alameda.

De acuerdo al dirigente, “en general abordan a muchachos bolivianos que salen de lugares de esparcimiento, luego de trabajar toda la semana, y como se encuentran muchas veces bajo los efectos del alcohol, son presas fáciles de estas bandas siniestras”.

“Hay un racismo descarado en el país, ejercitado por muchas personas, más de lo que creemos. Lo peor es que rara vez, por no decir ninguna, las víctimas realizan las denuncias, porque tienen claro que en las comisarías probablemente la pasen mal, o peor”, dijo Vera.

El titular de La Alameda también comentó que “los espacios de diversión de la comunidad boliviana son virtuales zonas liberadas por la policía, entonces las banditas atacan sin problemas”.

En el relato sobre la modalidad de salir a buscar a personas de nacionalidad boliviana para golpearlos y robarlos, el testigo contó que “a quienes se niegan a participar lo someten a palizas entre todos los integrantes del grupo”, y explicó que la represalia “se llama picoteo”.

“Si te negás a salir a ‘trabajar’ (como le dicen al acto de agredir a bolivianos), te pegan entre todos, te hacen el picoteo”, sostuvo el muchacho.

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