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2 de abril: El día que recordamos la guerra de Malvinas

Hacer un resumen histórico de lo que ocurrió es complejo, pues aún hay discrepancias con respecto a innumerables datos, que surgen de las distintas versiones, señal que la herida aún es muy reciente. En esta fecha tan significativa para los argentinos, la redacción de Portal Patagónico decidió hacer un breve repaso del conflicto, a modo de homenajear con auténtica memoria a los caídos de una guerra que pudo evitarse.

Algunos Antecedentes
La soberanía de Islas Malvinas han sido desde siempre reclamadas por la Nación Argentina por distintos motivos. Pero ¿por qué se dice que son argentinas?
En general se establece que para reclamar soberanía de un espacio geográfico se necesita de: 1) Ocupación efectiva demostrada por edificaciones permanentes y organización administrativa y/o gubernamental; 2) Prescripción: Cuando ningún otro estado soberano reclama ese mismo territorio por invasión u ocupación; 3) Descubrimiento del territorio. En base a estos puntos hacemos el siguiente repaso:

El descubrimiento de las islas lo realiza Esteban Gómez (desertor de la tripulación de Magallanes) cuando intentaba atravesar el Atlántico en dirección al Cabo de Buena Esperanza. Según el relato de Gómez, situadas a 300 millas del Estrecho divisan un grupo de islas jamás vistas que bautiza con el nombre de “San Antón”, a las cuales dibuja en un mapa que luego recogería el cartógrafo Reinell, en 1523. Por eso se menciona que por descubrimiento las islas son españolas, hasta 1810 que son heredadas por Argentina. Para cuando los británicos llegaron a las islas en 1690, las mismas eran ocupadas por franceses. En 1764 los ingleses abandonan las mismas, reconociendo la soberanía española. La Argentina ocupó de forma continuada las Malvinas desde 1817, a tan solo un año de celebrada la independencia formal del país y se menciona que uno de los primeros actos del gobierno de Rivadavia fue firmar el presupuesto destinado a las Malvinas. En 1820 se produce la toma de posesión pública de las islas por parte de Argentina, hasta la usurpación inglesa de 1833. Desde entonces la Argentina presentó en innumerables ocasiones el pedido de devolución de aquellas islas que se encuentran dentro de la plataforma marítima continental Argentina.

Otra pregunta frecuente es ¿por qué son tan importantes estas islas? En primer lugar porque la posesión de territorios cercanos a la Antártida puede aportar derechos sobre este continente en futuras negociaciones; por otro lado el control del archipiélago aporta una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo; y por último diversas investigaciones confirman yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas, además de la riqueza invaluable de la pesca de sus costas.

La decisión de atacar
A principios de los 80 la Argentina asistía al deterioro de popularidad de los gobiernos militares de facto que regían al país desde el golpe de 1976. Según concuerdan y señalan diversos historiadores, “el modelo económico de la Junta Militar se había agotado, con diversas tensiones sociales: 90% de inflación anual, recesión profunda, interrupción de buena parte de la actividad económica, empobrecimiento de las clases medias, brusco aumento del endeudamiento externo por parte del Estado y un empobrecimiento del salario real”.

De algún modo la decisión de recuperar las islas se pone en marcha con el objetivo de recuperar el apoyo popular, sin prever la reacción del gobierno británico, que en los últimos años había relegado de a poco su presencia en las islas.
Entre las señales que leyeron los Jefes de la Junta Militar Argentina, estaban: 1) El ministerio de defensa británico, debido a un recorte de presupuesto, decidió prescindir de dos portaviones, dos buques de desembarco de tropas y el patrullero antártico HMS Endurece, conocido como “El guardián de las Islas Falkland”; 2) El parlamento británico había aprobado una ley de nacionalidad que relegaba a los nativos malvinenses a una segunda categoría, negándoles la ciudadanía completa; 3) la guarnición británica en las islas Malvinas era reducida y la capacidad de guerra naval del Reino Unido, a medio mundo de distancia, no parecía ser de mayor importancia, ya que no se consideraba probable que realizaran un contraataque a gran escala por una cuestión colonial sobre unas islas remotas. La historia demostraría que se habían equivocado.

La “Operación Rosario”
La operación fue creada a finales de 1981 y principios de 1982 por el Almirante Jorge Isaac Anaya, miembro de la Junta presidida por Galtieri. Consistió en una serie de acciones encaminadas a la recuperación de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur que se ejecutarían en sentido de Este a Oeste, es decir de menor a mayor relevancia política. La Junta logró mantener en secreto el plan de Anaya hasta 48 horas antes del inicio de hostilidades. Según el Servicio Histórico del Ejército Argentino: “La Operación Rosario fue concebida como una acción militar sorpresiva, destinada a provocar una repercusión política internacional de tal magnitud, que obligara a Gran Bretaña a encarar seriamente las negociaciones sobre la soberanía de las islas, de acuerdo con las Resoluciones de las Naciones Unidas. En consecuencia y en pos de este objetivo, se planeó la ocupación, la instalación de un gobierno argentino y la retirada inmediata de las fuerzas intervinientes, excepto los efectivos indispensables que requiriere la seguridad. La operación prevista por el Comité de Planeamiento fijaba una fecha (el 15 de mayo de 1982) pero debió ser adelantada por los acontecimientos ya mencionados (en referencia al desalojo de los civiles argentinos)”.

El desembarco argentino
El 26 de marzo, una importante fuerza naval argentina había abandonado Puerto Belgrano bajo la apariencia de disponerse a realizar unas maniobras con la flota uruguaya. Sin embargo, ponen proa a las Islas Malvinas aunque el mal tiempo los retrasa. El día 30, la inteligencia británica notifica al gobernador Rex Hunt que la amenaza es real y que se espera la invasión para el día 2 de abril. Hunt reúne a sus pocas tropas y les encomienda la defensa de las islas. En la mañana del 1 de abril, apagan el faro e inutilizan el pequeño aeropuerto local y sus radiobalizas.
A las 21 horas del 1 de abril de 1982, 84 comandos anfibios y buzos tácticos de la Armada Argentina bajo el mando del Capitán de Corbeta Guillermo Sánchez-Sabarots abandonan el destructor ARA Santísima Trinidad y desembarcan en Mullet Creek. A la 1:30 horas del 2 de abril, los hombres de Sánchez-Sabarots se dividen en dos grupos. El primero, comandado por él mismo, se dirige a los barracones de la infantería de marina británica en Moody Brook para atacarlos. El segundo, bajo el mando del Capitán de Corbeta Pedro Giachino, avanza hacia Puerto Argentino con objeto de tomar las oficinas del Gobernador y capturarlo. Pero los británicos, sobre aviso, han evacuado los barracones y están desplegados en posiciones de combate para defender la localidad.
Los constantes cambios de posición de los comandos y el uso de granadas de aturdimiento hacen creer a los defensores que están bajo el ataque de una fuerza numéricamente muy superior a la real, lo cual resultará decisivo para obtener su rendición. Pedro Giachino morirá después, convirtiéndose así en la primera baja de la Guerra de las Malvinas. A las 9:30 horas, el gobernador Hunt rinde las islas Malvinas al contraalmirante Busser. Pasado el mediodía del 3 de abril, la bandera argentina ondea sobre las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sandwich del Sur. Se suceden grandes manifestaciones de alegría patriótica por toda la Argentina. Los prisioneros británicos vuelven a su país vía Montevideo.

Reacción inglesa: El gobierno de Margaret Thatcher estaba entonces muy debilitado. Sus duras medidas sociales de corte neoliberal, recientemente puestas en marcha, suponían un constante enfrentamiento con amplias capas de la población británica. El 3 de abril el Reino Unido logró que la ONU aprobara la resolución 502, exigiendo a la Argentina que retirara sus tropas de los archipiélagos ocupados como condición previa a cualquier proceso negociador. El Reino Unido también cortó todas las relaciones comerciales con la Argentina, y comenzó a buscar aliados diplomáticos con un éxito mucho mayor al de la Junta, ya que lograron el apoyo de los Estados Unidos y de Chile, mientras que Argentina sólo contaba con el apoyo distante de Perú. Las razones formales aducidas por el gobierno chileno al abstenerse, junto a EE.UU, Colombia y Trinidad y Tobago en la votación del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), fue el incumplimiento de parte de Argentina de la resolución 502 de las Naciones Unidas. Tanto EEUU como Chile fueron aliados claves para Inglaterra durante el conflicto, el primero con tecnología y apoyo satelital, el segundo con apoyo táctico y estratégico.
Conforme avanzaba el mes de abril, más y más buques de la Royal Navy se dirigían a la zona de conflicto en una acción improvisada bajo el mando del Lord Almirante Sir John Fieldhouse que recibió el nombre de “Operation Corporate”. Su objetivo era la reconquista de las islas para la Corona Británica y se extendería desde el 9 de abril de 1982 hasta el final de la Guerra, el 14 de junio.

El hundimiento del ARA General Belgrano:
Para el día 30 de abril las unidades más relevantes de la fuerza de operaciones británica ya habían configurado dos grupos de operaciones en la zona de las Malvinas, compuestos por dos portaaviones, cuatro destructores, cuatro fragatas y dos buques petroleros y de suministros. Con su posición así consolidada, el Reino Unido declaró una “Zona de Exclusión Total (TEZ)” de 200 millas náuticas alrededor del archipiélago, cuyo centro no estaba bien definido. Cualquier buque o aeronave argentino hallado dentro de estas aguas podía ser atacado sin previo aviso.
Si bien Londres habría preferido tener bien ubicado al portaaviones liviano ARA Veinticinco de Mayo (V-2), único portaaviones de la Armada Argentina, el ARA General Belgrano (C-4), era el segundo buque más grande del Grupo de Tareas 79 (nombre dado a la Flota de Mar argentina durante el conflicto de las Malvinas). Sobre el mediodía del 2 de mayo, y pese a que había una propuesta de paz del Presidente a mano sobre la mesa, el gobierno de Margaret Thatcher autorizó el hundimiento del ARA General Belgrano (C-4) con sus 1.093 tripulantes. Sobre las 16:00 y a corta distancia, Wreford-Brown dio la orden de disparar tres torpedos. Dos de ellos dieron de lleno al ARA General Belgrano (C-4). El buque estaba perdido. A las 16:24 el capitán Héctor Bonzo ordenó evacuarlo. 323 marinos argentinos perdieron la vida (la mitad del total de muertos argentinos durante el conflicto) como consecuencia de su hundimiento. Aunque los planes navales argentinos habían sido frustrados, todavía la Argentina escondía un as debajo de la manga, su Fuerza Aérea, que a partir del hundimiento del ARA General Belgrano (C-4) comenzaría a infligir importantes bajas a las fuerzas de tareas británicas.

El Día D: “Operación Sutton”
Al anochecer del 20 de mayo de 1982, 12 mil soldados argentinos sabían que el ataque británico era inminente, pues durante los dos días anteriores ya venían observando numerosas detecciones en el radar y un fuerte incremento de la actividad enemiga. Por la mañana el Secretario General de la ONU Javier Pérez de Cuéllar reconoce el fracaso de sus gestiones en favor de la paz.
Durante la noche del 20 de mayo la operación Sutton, dirigida por el contraalmirante Woodward y el comodoro Clapp, se puso en marcha. 19 buques de la Marina Real se derramaron por el Estrecho de San Carlos. A las 1 del 21 de mayo de 1982 los primeros comandos británicos llegaban a tierra en la Bahía de San Carlos, al extremo occidental de Isla Soledad (donde se halla la capital, Puerto Argentino). Sin encontrar resistencia, establecen rápidamente tres cabezas de playa y avanzan hacia la localidad de San Carlos, donde se producirían los primeros enfrentamientos. En tierra, el desembarco de Bahía San Carlos proseguía incontenible. Durante los días 22 y 23 las tropas inglesas aseguraron numerosos puntos tácticos esenciales y acumularon grandes cantidades de armas y suministros llegados por vía marítima.
A partir de allí prosiguieron diversos combates en tierra que desencadenaron con la rendición de Argentina el 14 de junio de 1982, a 74 días de iniciado el conflicto. Algunas de las batallas fueron conocidas posteriormente como: Goose Green, monte Harriet, Cerro Dos Hermanas, monte Longdon, entre otras.

Rendición y después
El 11 de junio llega el Papa Juan Pablo II a Buenos Aires para «orar por la paz». Es recibido por manifestaciones multitudinarias y enfervorizadas. Paralelamente, la diplomacia vaticana está también intentando llegar a un alto el fuego negociado. El 11 de junio al anochecer, las fuerzas británicas inician el asalto final sobre Puerto Argentino y sus alrededores.
El día 15 de junio de 1982, luego de intensas batallas cuerpo a cuerpo, la bandera colonial británica es izada de nuevo en el edificio de gobernación de las islas Malvinas. Cuando las noticias llegan a Buenos Aires, se produce una importante manifestación de indignación popular que es reprimida por la Junta, perdiendo así el poco apoyo que les quedaba entre la población sensible a su discurso nacionalista y patriótico. A lo largo del día 15, el resto de unidades argentinas presentes en el archipiélago entregan sus armas. El 20, cinco buques británicos hacen acto de presencia en las islas Sandwich del Sur y la guarnición de Thule, compuesta por personal no armado, se rinde sin lucha. Todos los prisioneros son repatriados durante el mes siguiente.
La guerra empeoró aún más la situación económica argentina y significó un severo golpe para la moral del país, del que tardaría mucho en recuperarse. Leopoldo Galtieri tuvo que renunciar a la presidencia a los tres días de la derrota, siendo sustituido por Alfredo Óscar Saint-Jean, que a su vez fue suplantado dos semanas después por Reynaldo Bignone. La Junta Militar estaba herida de muerte y un año y medio después el último militar entregaba el poder a Raúl Ricardo Alfonsín, primer presidente elegido democráticamente desde el golpe de Estado de 1976.

Dice la Constitución Argentina: “La Nación Argentina ratifica su legitima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias de Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.

Un comentario el “2 de abril: El día que recordamos la guerra de Malvinas

  1. celena
    28 marzo 2014

    deeeeeeeeeeeeeee en serio que capado

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Esta entrada fue publicada en 2 abril 2010 por en YO ARGENTINO y etiquetada con .
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